18/3/13

¿Por dónde empezar?

Una vez que nos hemos decidido a crear nuestro mundo a medida la primera pregunta que nos asalta es –al menos en mi caso fue así– ¿por dónde ****** empiezo? (puedes reemplazar ****** por tu taco favorito)

No es muy arriesgado suponer que a estas alturas del proceso de creación lo normal es no tener muchas cosas decididas, pero sí que tendremos algo claras alguna que otra idea sobre cómo queremos que sea nuestro mundo. Si no es así, ese es el punto de partida.

Salvando las distancias, crear un mundo es como crear un cuadro. Cuando a Pablo Picasso le encargaron pintar el Guernica, no se plantó delante del primer lienzo que pilló y se puso a dar pinceladas sin ton ni son  (que conste en acta que no estaba presente y que solo es una suposición); lo más probable es que, aunque no supiese cuál iba a ser el resultado final, sí que tuviese alguna que otra idea sobre cómo quería que quedase. En mayor o menor medida, nosotros deberíamos hacer lo mismo.

¿Estamos pensando en un mundo desértico, en el que el agua es un bien más preciado que el oro y en el que la civilización se encuentra alrededor de los oasis?. Tal vez nos guste más un mundo acuático, con unas pocas islas desperdigadas y en el que sus habitantes viven en ciudades flotantes. O puede que simplemente deseemos un mundo similar al nuestro, con un poco de todo.

También es conveniente, por no decir casi imprescindible, tener claro antes de empezar el grado de civilización de las gentes que habitarán nuestro mundo. No es lo mismo estar pensando en cavernícolas que en una sociedad en la que el uso de la pólvora está ampliamente difundido.

Otro aspecto que conviene saber es el grado de magia y/o seres fantásticos que queremos que haya. Este aspecto es quizá de los menos importantes en las fases iniciales del desarrollo (planeta, continentes, océanos, clima, etc.) pero va adquiriendo gran importancia conforme vamos profundizando en el desarrollo.

Una vez hemos definido los conceptos iniciales ya solo nos queda decidir cuál va a ser la metodología que vamos a seguir. Básicamente existen dos formas de construir nuestro mundo, de abajo hacia arriba (bottom-up en anglosajón)  de arriba hacia abajo (top-down).

Si nos decidimos por trabajar de abajo hacia arriba empezaremos por aspecto pequeño y lo iremos rodeando de todas las cosas que vaya necesitando. Ese punto de partida puede ser una aldea, una familia, una persona o incluso un nombre. Pero sea lo que sea, será el punto central de todo el desarrollo, ya que en el fondo ese punto de partida es lo que nos ha impulsado a empezar a crear nuestro mundo.

Por contra, si finalmente vamos a trabajar de arriba hacia abajo, empezaremos por lo más grande (el planeta) y acabaremos por lo más pequeño (las personas). Esta forma de trabajar es tan amplia que el tener claro esas ideas iniciales de las que hablaba un poco antes es fundamental, así podremos ir dirigiendo la creación por el camino que lleve hacia donde queremos llegar.

En entradas posteriores desarrollaré con más detalle estos dos métodos, en especial el segundo, que será la columna vertebral de este blog.


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