11/5/13

De abajo hacia arriba

Como comentaba en una entrada anterior, básicamente existen dos modos de afrontar la creación de un mundo de fantasía, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo.

En esta entrada voy a intentar explicar cuales creo que son las bondades y desventajas del primero de ellos, la construcción ascendente, o de abajo hacia arriba.

Lo primero que se puede decir de esta forma de trabajar es que es la forma "normal y habitual" de hacer las cosas.
Desde pequeños actuamos así; antes de correr aprendemos a andar y antes de andar aprendemos a gatear, y eso es algo que se suele aplicar a casi todo lo que hacemos en esta vida.

Trabajando de este modo, construimos nuestro mundo centrándonos únicamente en las cosas que necesitamos y en el orden en que las vamos necesitando; si necesitamos una aldea ¿por qué debemos crear primero un país con sus quince ciudades y sus doscientas cincuenta y ocho aldeas? creemos primero la aldea que nos interesa y luego crearemos su aldea vecina, la ciudad más próxima y así acabaremos construyendo todo el país.

El método de creación ascendente se basa en trabajar en las cosas a medida que las vamos necesitando, envolviendo cada nivel con el nivel superior, como si se tratase de una cebolla.

Este método presenta una serie de ventajas:
  • El desarrollo de nuestro mundo es "natural", creciendo éste a medida que va creciendo en nuestra mente y al ritmo de nuestras necesidades.
  • No empleamos tiempo en desarrollar partes y aspectos que no vamos a necesitar (conviene tener presente que, por ejemplo, Tolkien solo ambientó sus historias en una pequeña porción de Arda, dejando el resto del mundo como si fuese terra ignota)
Pero también tiene sus inconvenientes:
  • Tenemos menos control sobre la totalidad del mundo que estamos creando.
  • Es fácil que aparezcan inconsistencias a medida que vamos avanzando.
  • Solucionar las inconsistencias que vamos detectando suele suponer retroceder en nuestro camino una y otra vez para acomodar lo ya creado al conjunto que vamos desarrollando, con lo que la ventaja del ahorro de tiempo podría desaparecer.
Esquema de trabajo a seguir:
  • Define el punto de partida; puede ser una ciudad, un pueblo, una persona, un acontecimiento o incluso una frase; da igual lo que sea, pero conviene tener bien claro ese punto porque todo el mundo va a girar alrededor de él.
  • Decide qué tiene de especial tu punto de partida.
  • Sitúa el punto de partida en el mapa y desarrolla su geografía y la de sus alrededores.
  • Sitúa el punto de partida en el tiempo y piensa que ha ocurrido en el pasado reciente que tenga influencia en la situación del presente.
  • Identifica los aspectos clave que tienen relación con el punto de partida (sistema de gobierno, religión, cultura, comercio, política, etc.)
  • Crea relaciones entre los aspectos clave, de modo que no parezcan una serie de características al azar sino que se vea que una influyen en las otras.
  • Una vez tengas todo bien engranado avanza hasta el siguiente nivel de detalle –retrocede un par de generaciones hacia el pasado o expande el mapa un par de días de viaje– y vuelve a empezar.
  • Procura que lo que creas sea consistente con lo ya creado y no tengas miedo en retroceder y retocar lo que haga falta.
Puede que esta forma de trabajar parezca un poco "a salto de mata" pero es que es así. Construir de abajo hacia arriba es como hacerlo a golpe de inspiración, saltando de un lado a otro y tocando muchos palos a la vez, pero si sale bien obtendremos el resultado más que satisfactorio. Probablemente no habremos desarrollado todo el mundo y queden áreas enormes en penumbra, pero lo que hayamos creado será justo a la medida de nuestras necesidades.


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