13/3/13

Quiero crear un mundo pero ¿por qué quiero crearlo?

Por fin nos hemos decidido. Después de mucho pensarlo nos vamos a lanzar a la peregrina aventura de crear un mundo.

Solo tú sabes los motivos que te han llevado a embarcarte en esta aventura.

Puede que necesites tu mundo para plantear la campaña de rol mejor ambientada de tu vida, o puede que lo quieras porque vas a escribir  una novela de fantasía y necesitas un lugar original para ambientarla. O puede que, como yo, simplemente seas un "imaginador".


Siempre he sido propenso a imaginar historias, situaciones, lugares, escenas, ... Las imaginaba, las desechaba y pasaba a otra. No es que las buscase sino que venían a mi por propia voluntad.

Yo era feliz utilizando esas ideas, divirtiéndome con ellas y luego abandonándolas, hasta que un buen día una de ellas decidió no irse.

Todo comenzó con una simple e inocente frase:
Era de noche y llovía y el hombre gris corría por el bosque.
No significaba nada, pero poco a poco fue creciendo. ¿Quién era ese "hombre gris"? ¿por qué corría? porque no corría porque sí, tenía algún motivo importante para hacerlo, sobre todo teniendo en cuenta que era de noche y llovía. Toda persona en su sano juicio se habría quedado en su casa, pero mi hombre gris no, él tenía que llegar a algún sitio.

Mientras el hombre gris crecía, cayó en mis manos «La torre oscura», de Stephen King, y al leer su primera frase, esa que dice:
El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.
Lo primero que pensé fue me había robado la idea y que la había mejorado (vale, podéis reíros de mi, me lo merezco), pero esa frase me sirvió para darme cuenta de que mi hombre gris corría por el bosque en una noche de tormenta porque estaba huyendo de alguien, o algo, que lo aterrorizaba.

Poco a poco todo fue cobrando forma en mi cabeza; apareció Asmara, una pequeña ciudad de 1652 habitantes situada en medio de ninguna parte, pero cerca de un yacimiento del mejor mármol que el hombre hubiese conocido jamás.

La idea de Asmara fue madurando, seguía en medio de ninguna parte, pero ya sabía porqué estaba allí. Posteriormente apareció un camino que comunicaba Asmara con los Tres Reinos (que luego se convirtieron el los Siete Reinos), y en medio del camino estaba la Posada del Cruce, y desde allí era de donde corría mi hombre gris en una desapacible noche (aun no sé muy bien a dónde lleva el otro camino, el del cruce que da nombre a la posada, pero ya empiezo a tenerlo medio claro).

En ese momento me di cuenta de que debía parar y organizar mis ideas. Empecé a documentarme sobre el extraño mundo del world building y, un tiempo después me vi en la necesidad de empezar a quedarme con las ideas buenas e ir descartando las no tan buenas.

Así que el día de mi cumpleaños decidí regalarme este blog, para que me sirviese como herramienta para poder acordarme de mis razonamientos y de porqué había hecho las cosas como las estaba haciendo y no de otra forma.

Si has llegado a este blog (vaya tontería acabo de escribir, si no hubieses llegado no estarías leyendo esto) bienvenido; eres libre de quedarte, curiosear, volver siempre que quieras, comentar, y si encuentras algo que te sirva puedes emplearlo.


Print Friendly and PDF

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada